La Iglesia Mormona, formalmente conocida como la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (LDS), ha demostrado una adaptabilidad interesante en sus operaciones a nivel mundial. En Canadá, la creación de un área específica para la iglesia ha sido un ejemplo de cómo la institución se ajusta a las necesidades locales sin perder su identidad teológica. Según un informe reciente de Canadian Affairs, la Iglesia ha establecido una nueva zona canadiense que incluye a todos los 10 provincias y tres territorios del país. Este movimiento refleja una estrategia de consolidación que busca mantener la coherencia con las prácticas locales, a la vez que mantiene su estructura organizacional global.
En este contexto, el tema de las diferencias teológicas dentro de la Iglesia ha ganado relevancia. Mientras que en Canadá la Iglesia ha logrado una mayor integración con las instituciones locales, en otros países las tensiones entre diferentes interpretaciones de la doctrina han aumentado. Por ejemplo, en Estados Unidos, la Iglesia ha enfrentado críticas por su enfoque en el liderazgo y la estructura jerárquica, lo cual ha generado debates sobre la equidad en la toma de decisiones.
Un tema clave que ha surgido en los últimos años es el fenómeno de ‘no sentir el Espíritu’ en los templos. Muchos miembros de la Iglesia reportan experiencias más silenciosas, como pequeñas perturbaciones emocionales o sensaciones de paz, en lugar de las manifestaciones intensas que a veces se esperan. Según un artículo de Meridian Magazine, el Espíritu es una experiencia personal y variada, y no todos los miembros tienen las mismas experiencias. Este tema ha generado un debate entre los seguidores que valoran la intensidad emocional y aquellos que enfatizan la presencia constante del Espíritu.
La dedicación del Templo de Alabang en Filipinas por parte de Elder David A. Bednar demuestra la expansión global de la Iglesia. Este evento, celebrado en enero de 2026, marcó un hito en la construcción de templos en Asia. El templo, ubicado en Muntinlupa City en la isla de Luzón, es el cuarto templo en Filipinas y el segundo en la región metropolitana de Manilá. Este hecho refleja la creciente presencia y la capacidad de la Iglesia para adaptarse a nuevas regiones, a pesar de las diferencias culturales y religiosas que existen en cada país.
Los líderes de la Iglesia, como Elder Bednar, destacan la importancia de la luz y dirección en un mundo cada vez más confuso. Su frase: "En un mundo que cada vez más se confunde, podemos ser bendecidos con luz y dirección en la casa del Señor" ha sido ampliamente compartida como un llamado a la fe y a la búsqueda de la verdad en un contexto globalizado.
Esta expansión y adaptación no pueden ignorar las tensiones internas que la Iglesia enfrenta. Por ejemplo, el deseo de mantener una identidad propia a la vez que colaborar con la comunidad local, y la necesidad de equilibrar las prácticas religiosas con las creencias culturales de los países donde se expanden. Estas tensiones reflejan una dinámica compleja en la que la Iglesia busca mantener su coherencia teológica mientras se adapta a los cambios culturales y políticos.