Bomba Cíclica: El riesgo de nieve intensa y frío extremo en el sureste de EE.UU.

Una tormenta invernal de gran alcance amenaza el sureste de Estados Unidos este fin de semana, con acumulaciones de nieve de hasta 23 centímetros y ráfagas de viento que podrían reducir la visibilidad a niveles peligrosos. El fenómeno afectará a Carolina del Norte, Carolina del Sur, Virginia y partes de Georgia, según el Servicio Meteorológico Nacional (NWS) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).

El sistema meteorológico en curso, originado en las Llanuras del Sur y desplazándose hacia el este, generará acumulaciones de nieve superiores a las normales en la región. Según datos oficiales, el evento podría intensificarse al convertirse en un nor’easter sobre la costa atlántica, aumentando el riesgo de acumulaciones de nieve y condiciones adversas.

El impacto se proyecta para iniciarse el viernes 30 de enero, con intensificación durante el sábado 31 y el domingo 1 de febrero. Las autoridades locales ya han activado alertas de emergencia para más de 38 millones de personas en zonas afectadas, incluyendo posibles interrupciones en servicios eléctricos y transporte. Estas condiciones se suman a una ola previa de frío que ya dejó al menos 85 fallecidos y más de 200.000 hogares sin electricidad, según cifras oficiales.

En el noroeste de los Estados Unidos, regiones como Seattle y zonas costeras de Washington y Oregón también enfrentan riesgos por precipitaciones que podrían adoptar forma de aguanieve o hielo en áreas montañosas. Las temperaturas cerca del punto de congelación en zonas elevadas aumentarán la probabilidad de acumulaciones de hielo, lo que complica el acceso a rutas y áreas remotas.

El sistema de baja presión que se desplaza desde el sur hacia el este, según el NWS, se caracteriza por su extensión geográfica y el potencial para generar condiciones extremas. Este fenómeno, relacionado con la tormenta invernal Fern, ha sido catalogado como uno de los más extensos y potentes de la temporada, afectando a más de 230 millones de personas en Estados Unidos.

Las autoridades locales en los estados afectados están preparándose para enfrentar las consecuencias de este evento climático. Los ciudadanos deben estar alerta a posibles interrupciones en servicios básicos, especialmente en áreas donde la infraestructura es vulnerable a condiciones extremas. La situación actual refleja la importancia de las alertas tempranas y la preparación adecuada ante eventos climáticos severos.

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