El temblor que sacudió este jueves por la mañana en la región de Coquimbo, en Chile, también se sintió con intensidad en las provincias de Mendoza y San Juan, en Argentina. Según el Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile, el sismo tuvo magnitud de 6,1 en la escala de Richter y se registró a las 10:34 horas. El epicentro se localizó en la región del Norte Chico, a 54 kilómetros de profundidad y duró 50 segundos.
La afectación en Mendoza y San Juan fue notable, con habitantes informando movimientos telúricos que generaron preocupación y algunas evacuaciones. Los ciudadanos de estas regiones se vieron obligados a revisar sus estructuras y evitar áreas inestables. En Mendoza, varios edificios en el centro de la ciudad y en zonas industriales reportaron vibraciones que provocaron alarma en la población.
Los municipios más afectados en la provincia de Mendoza incluyen la ciudad de Punta Arenas y otras zonas cercanas al litoral. En San Juan, el temblor también fue sentido en áreas urbanizadas, donde se activaron los protocolos de emergencia para garantizar la seguridad de los habitantes. La situación se volvió crítica en algunos casos, con personas evacuadas a áreas seguras.
El fenómeno no dejó daños estructurales significativos, según los datos preliminares del Centro Sismológico Nacional. Sin embargo, las autoridades locales en ambas provincias están evaluando el impacto en infraestructuras clave como puentes, carreteras y redes eléctricas.
Este evento resalta la importancia de la preparación ante fenómenos naturales. En Mendoza, donde se han registrado otros sismos en el pasado, la población ha sido más consciente de los riesgos y ha implementado medidas preventivas. Los organismos gubernamentales y las comunidades locales trabajan en conjunto para minimizar los efectos del evento.
Desde la perspectiva científica, el sismo en Chile se atribuye a la actividad tectónica en la zona del Pacifico. El movimiento de las placas litológicas, en particular el movimiento de la placa Nazca y la placa continental de América del Sur, genera este tipo de eventos. La profundidad de 54 kilómetros indica un sismo de mediana profundidad, que puede tener un efecto más amplio en la zona cercana.
El Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile ha señalado que el sismo no está relacionado con actividad sísmica previa en la región, lo que sugiere que el evento fue independiente y no partió de una acumulación de estrés previa.
Las autoridades en Mendoza y San Juan han activado protocolos de emergencia para verificar el estado de las estructuras y asegurar que no haya riesgos para la población. Los habitantes están siendo informados sobre la posibilidad de efectos secundarios, como terremotos menores en el futuro próximo.
El evento también ha generado un interés en la comunidad científica para estudiar las consecuencias de este fenómeno en la región de Mendoza y San Juan. Los investigadores están analizando cómo el sismo