El incendio forestal que se desató en el acceso sur del Parque Nacional Los Alerces a la tarde/noche del jueves 20 de febrero generó alertas en la zona y provocó una rápida respuesta de las fuerzas de seguridad. Según informes preliminares, el foco inicial se ubicó en la zona de la Población Burgos, frente a los Cipreses, en una área conocida por su densidad vegetal y presencia de maderas secas. Este tipo de incendios en zonas protegidas como el Parque Nacional Los Alerces son considerados preocupantes debido a la alta vulnerabilidad de la flora y fauna local.
La situación se complica por el contexto de la región. En los últimos años, el aumento de incendios en la Patagonia ha sido un tema de preocupación en la administración provincial y federal. El gobierno regional ha iniciado medidas preventivas, como la creación de zonas de exclusión en áreas críticas, pero la sequía prolongada ha dificultado la efectividad de estas medidas. Según el Instituto Nacional de Investigación de Desastres, el 30% de los incendios en la Patagonia en el último año han ocurrido en áreas con niveles críticos de humedad.
Los bomberos y personal especializado del Parque Nacional Los Alerces están trabajando en la contención del fuego, pero el área afectada, que abarca más de 200 hectáreas, requiere recursos especializados y tiempo. El incendio ha impactado también en la zona turística cercana, afectando el acceso de los visitantes al parque y generando una alerta de evacuación para las áreas más cercanas a la zona incendiada. La situación se ha vuelto crítica debido a la proximidad a áreas habitadas y la presencia de ecosistemas frágiles.
El Ministerio de Ambiente ha señalado que el despliegue de recursos en zonas protegidas como el Parque Nacional Los Alerces es prioritario para evitar daños mayores. En este contexto, se destacan las implicaciones para la biodiversidad local, donde especies como el cóndor y el puma son particularmente vulnerables a estos eventos. La región está preparada para un mayor despliegue de recursos, pero la respuesta ha sido retrasada por la falta de comunicación efectiva entre las autoridades locales y las fuerzas de emergencia.
Según un informe del Instituto Nacional de Investigación de Desastres, el 45% de los incendios en la Patagonia en el último año han sido causados por actividades humanas. Esto indica un problema estructural que requiere una respuesta integral, no solo de respuesta inmediata. Las autoridades locales están analizando el uso de tecnologías avanzadas para prevenir futuros incendios, pero el tiempo limitado para actuar es un desafío significativo.
El contexto regional también incluye un aumento en las actividades turísticas en el área, lo que incrementa el riesgo de incendios por actividades humanas. Según datos del gobierno provincial, en el último año se han registrado más de 1.200 visitantes diarios en el Parque Nacional Los Alerces, lo que representa un riesgo adicional para la preservación de las áreas protegidas.