La Justicia penal ordinaria de la Ciudad de Buenos Aires inició una investigación por presunta defraudación y apropiación de bienes en relación con la conocida en redes sociales como "Pitty, la numeróloga". Verónica Asad, alias de la persona detrás del perfil con más de 200.000 seguidores en Instagram, ha sido denunciada por su supuesta práctica de manipular a personas en situación de vulnerabilidad para despojarlas de sus recursos financieros y materiales.
Según el informe de la denuncia presentada por Pablo Salum, fundador de Red LibreMentes y activista en contra de las prácticas coercitivas de sectas y pseudociencias, "Pitty, la numeróloga" se habría involucrado en maniobras psicológicas que terminan en la pérdida de bienes por parte de sus clientes. La denuncia señala que dichas prácticas incluyen la promesa de beneficios económicos a cambio de la entrega de bienes, una estrategia que, según los denunciantes, causa daños graves a individuos en situación de vulnerabilidad.
La investigación, liderada por el juez de instrucción N° 25 de la Ciudad de Buenos Aires, busca aclarar si existen prácticas de manipulación psicológica que, según las acusaciones, permiten a "Pitty, la numeróloga" obtener beneficios económicos y materiales de manera ilegal. El caso ha generado un interés significativo en la sociedad civil, especialmente entre aquellos que se interesan en temas de protección a las personas en situación de vulnerabilidad.
La denuncia se ha vuelto un tema de discusión en redes sociales, donde tanto seguidores como detractores han compartido sus experiencias. Algunos han denunciado casos específicos donde personas han perdido sus ahorros, vivienda o bienes personales tras la promesa de beneficios por parte de "Pitty, la numeróloga". Esta situación ha llevado a que el tema sea abordado por organizaciones que trabajan en protección de personas en situación de vulnerabilidad.
El caso también ha generado un debate sobre la regulación de prácticas en el ámbito de las numerologías y otras pseudociencias que, según las acusaciones, pueden ser utilizadas para explotar a personas en situación de vulnerabilidad. Este tema es particularmente relevante en un contexto donde el uso de tecnologías digitales y redes sociales ha permitido una multiplicación de prácticas que pueden ser consideradas como manipulación psicológica.
El análisis realizado por expertos en derechos humanos indica que las prácticas de manipulación psicológica pueden ser una herramienta utilizada por individuos en posiciones de poder para controlar a personas en situación de vulnerabilidad. En este contexto, la investigación de la Justicia penal ordinaria representa un paso importante para garantizar que las prácticas de manipulación psicológica no se conviertan en un arma para explotación económica.
Es importante destacar que la denuncia no solo aborda el tema de la manipulación psicológica, sino también la necesidad de establecer regulaciones claras y efectivas para proteger a las personas en situación de vulnerabilidad frente a prácticas que, según