El próximo jueves 26 de febrero, comenzarán en todo el país los paros de controladores aéreos organizados por la Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (ATEPSA). Esta medida, considerada por el gremio como "legítima acción sindical", afectará los despegues en todos los aeropuertos del país durante una semana aproximada. El cierre de febrero generará complicaciones para quienes aún están en vacaciones, según informó la organización.
El cronograma previsto incluye jornadas de paro desde el jueves 26 hasta el domingo 29 de febrero, con un 90% de probabilidad de que se mantenga el mismo patrón en los próximos días. Los controladores aéreos, clave en la seguridad del vuelo, están en una situación de tensión por la falta de acuerdo en las negociaciones con la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA), tras el vencimiento de la prórroga de la conciliación. Este hecho ha llevado a la ATEPSA a demandar una reorganización de los contratos laborales.
La medida, que se espera que afecte aproximadamente el 60% de los vuelos en todo el país, representa una gran preocupación para los pasajeros y los operadores de vuelos. Los vuelos que salen de aeropuertos grandes como Aeropuerto de Buenos Aires (Ezeiza) o Córdoba, podrían verse impactados en mayor medida, mientras que los más pequeños podrían mantenerse en algunos casos. Según datos de la ATEPSA, el 70% de las aerolíneas en el país están en una situación de alta demanda por la temporada vacacional.
Los controladores aéreos tienen un papel fundamental en la seguridad de los vuelos. Su labor implica una constante vigilancia y toma de decisiones en tiempo real, lo que hace que cualquier interrupción en su trabajo pueda tener consecuencias significativas. En el contexto actual, el paro representa una oportunidad para que el gremio exponga las problemáticas de la negociación laboral, como la falta de estabilidad contractual y la insuficiencia de beneficios. Además, la medida podría generar un desplazamiento de los vuelos a horarios alternativos, lo que afectará a muchos pasajeros que tienen planes ajustados.
El gobierno nacional ha expresado que está abierta a escuchar las demandas del gremio, pero la situación no ha tenido un acuerdo claro. Los responsables de la ATEPSA destacan que el paro es una forma de presionar para que se resuelvan los problemas de la negociación laboral, como la falta de acuerdo en la reorganización de los contratos y la necesidad de garantizar la seguridad operativa. El gremio también ha pedido que se analice la posibilidad de un acuerdo antes de que termine el mes de febrero.
El impacto del paro en la industria aérea es significativo. Según una encuesta realizada por la ATEPSA, el 65% de los pasajeros ha expresado preocupación por la posibilidad de retrasos y cancelaciones. La mayoría de los vuelos que se ven afect